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10 octubre 2009

Al centro Parte IX



Durante mis ultimos dias en Centroamérica pude recorrer algunos puntos pendientes en Nicaragua. Por ello, acompañado por mis entrañables amigos de Pamplona, emprendimos viaje hacia Leon, unos 150 kms al norte de Granada.
Luego de una escala en Managua, tomamos el bus bajo un insoportable calor y un transito complicado. Sin embargo el viaje duro apenas una hora, en donde entre musica y charla se hizo ameno.
La ciudad de Leon, a simple vista parecia mas importante que Granada. Se vislumbraba un mayor movimiento comercial y a esto sumado que alli se encuentra una de las universidades mas importantes de Nicaragua. Por lo tanto existe un aire más cultural, en donde se ven murales, pintadas politicas, banderas y mayor preponderancia de los espacios públicos. Era evidente, que a diferencia de Granada, Leon era mucho mas que una ciudad turistica.
Mientras caminábamos por la ciudad, nos encontramos con varias iglesias, aunque la más imponente es la que se encuentra en la plaza principal, la catedral. En las escalinatas de entrada, se pueden ver dos esculturas de cabezas de león. Siguiendo, la recorrida, pasamos por la universidad, el mercado y otras plazoletas. Mas tarde, un tanto acalorados regresamos al hostel, que increíblemente tenia una pequeña piscina.
Al día siguiente emprendimos la ruta hacia la costa del Pacifico. Allí nos aguardaban dos pequeñas y deshabitadas playas, Poneloya y Las Peñitas. Ambas contaban con una infraestructura mínima, algunos chiringos, algún que otro hostel y nada mas. Mas alla de esto, las playas eran increíbles, sobre todo por el hecho de que no habia nadie.
Antes de descansar tirados en la arena, decidimos recorrer los manglares, por lo que contratamos una lancha para recorrer este hermoso ecosistema con una asombrante biodiversidad.
El atardecer nos encontró bajo un cielo negro que amenazaba con desatar un temporal. Las nubes cargadas se veian a lo lejos en el océano con el sol poniéndose por detrás pintando una hermosa imagen. La lluvia no apareció y nosotros aprovechamos para volver a la vieja Leon.
Era mi ultima noche en Centroamérica. Nostalgia, tristeza, felicidad, tantos sentimientos encontrados durante algunas horas. “Es demasiado pronto para volver”, era la frase que retumbaba en mi cabeza en esos instantes de confusión. Había vivido tantas sensaciones, tantos momentos que era un crimen dejar de lado todo aquello.
Por la noche fue mi despedida, con una pequeña cena en donde se dio un hermoso intercambio de regalos. Con alguna lagrima por la despedida, entendi que era hora de marchar.
Al mediodía salude a mis amigos, Txen, Raquel, Aingeru y Connie, y segui camino hacia Granada. Alli buscaría mi mochila, saludaría a otros amigos, antes de continuar viaje hacia Costa Rica.
El bus hacia San Jose fue extrañamente largo, aunque a esa altura todo me parecia molesto e incomodo. Tomada la decisión ya quería estar dentro del avión rumbo a Peru sin esperar un instante más.
Asi fue, que termino una inolvidable experiencia, que definitivamente consiguió el objetivo que me propuse antes de salir. Tantos kilómetros recorridos, tantas charlas, tantos buses subidos y bajados, tantas playas, tantas montañas, tantas sonrisas, tantos cuentos y experiencias, valen la pena hasta el último segundo de camino, hasta la ultima gota de agua. Todo fue positivo, todo fue un cúmulo de causalidades que llevaron a conseguir un recorrido plagado de historias divertidas y lugares de ensueño. Esto demuestra, que siempre que uno busca y desea algo con mucha fuerza hay enormes posibilidades de conseguirlo y aun mas si se actúa en consecuencia de eso que uno ansia.
Agradecido por todo lo vivido, hoy, nuevamente puedo decir que me he llenado de fuerza y esperanza para continuar buscando eso que algunos llamamos felicidad.

11 septiembre 2009

Al Centro Parte VII (Panama)



Nuestra ruta hacia Panama fue mas extensa de lo pensado en un principio. Todo comenzo con demoras, ya que debimos esperar dos horas al bus que nos llevaria desde Puerto Viejo hacia Sixaola, en la frontera. En la espera pudimos conocer a una mujer nicaraguense, campesina, que venia hasta Costa Rica a vender productos textiles. Tambien a un costarricense que viajaba asiduamente a Panama a vender productos de librería. Mientras la señora, de cara arrugada y manos curtidas, probablemente por su trabajo en el campo, se mostraba antenta y cortez, el hombre tenia caracteristicas tipicas de un vendedor, muchas historias poco creibles y una sonrisa un tanto falsa.
La ruta estaba destruida por lo que la velocidad era reducida y a esto sumado que realizamos algunas paradas en el camino. Una de ellas en Bribri, un pequeño poblado indigena que parecia pintoresco. Sin embargo luego de aquella parada, tuvimos que lamentar que a Aingeru le robaran su telefono celular. Un poco de distraccion lleva a que ocurren estas cuestiones, que por suerte no paso a mayores.
La frontera nos recibio con una tormenta tropical, mientras cruzabamos un destruido puente sobre el rio Sixaola, que nos llevaria a Panama.
Alli subimos a una pequeña combi que nos debia dejar en el puerto de Almirante. La ruta era montañosa con altos árboles sobre las laderas. Al pasar esta zona, llegamos al embarcadero para tomar una lancha hacia Bocas del Toro.
El mar estaba movido pero solo serian 45 minutos hasta el destino. El cielo estaba tapado y amenzaba con largar otro aguacero. Mientras recorriamos el camino, podiamos divisar una gran cantidad de islas e isletas, rodeando una enorme bahia.
El archipielago de Bocas del Toro, consta de dos grandes islas, Colon y Bastimentos y otras tantas más pequeñas como Carenero, Pastor, Cayo Coral o Cayos Zapatillas. Sin embargo, la mayor parte de los alojamientos se ubican en Colon y alli fue donde bajamos de la lancha.
La Isla Colon, capital de la provincia de Bocas del Toro y la mas populosa, probablemente tenga la mayor parte de sus ingresos del turismo. Se advertía bastante orden y prolijidad en las calles. Las casas, en su mayoria de madera, de una sola planta.
El hostal era una reciclada casa de estilo ingles, toda de madera y pintada de color amarillo. Acogedor, cómodo y limpio por lo que otra vez fue acertada la decision de quedarnos alli.
Mientras caminabamos por la calle principal, comenzamos a indagar sobre opciones para aprovechar nuestra estadia. Teniamos intenciones de recorrer las otras islas, por ello nos interiorizamos sobre las excursiones y los precios.
La mañana siguiente se habia desatado una copiosa lluvia que no nos permitio seguir con nuestros planes. Mientras tomaba mate, analizabamos que opciones existian de persistir el agua. Sobre el mediodia, habia bajado la intensidad por lo que decidimos cruzar hasta la cercana isla Carenero, que podiamos divisar desde el hostel.
Alli, caminando recorrimos los escasos metros que formaban la isla, mientras los locales miraban sorprendidos como nos mojabamos. Luego encontramos un bar, hostel, restaurant, un hibrido extraño con un muelle de madera y unos trampolines. Decidimos disfrutar lo que restaba del dia divirtiéndonos en este pequeño parque acuatico.
Por la noche llegaria la sorpresa. Mientras preparabamos la comida con Aingeru, Raquel y Txen, se acercaron con unos pañuelos rojos. Era el dia que comenzaban las fiestas de San Fermin en Pamplona, por lo que habria que festejar en honor, aun estando a miles de kilometros de distancia.
Esa misma noche nos pudimos divertir contando anecdotas con dos catalanes y dos argentinos que se hospedaban en el hostel. Algunos se habian conocido en el camino y los otros viajaban solos, pero lo que nos acercaba eran las ganas de cambiar experiencias. Cada uno con su acento, su estilo, su vocabulario y sus cuentos, pero todos disfrutando de un grato momento, de esos que suelen darse en un viaje.
Domingo 5 de julio. Amanecio soleado por lo que decidimos aprovechar para realizar la excursion a las restantes islas. Negociando los precios, habiamos conseguido una tarifa mas que accesible para un dia completo de recorrida.
Asi fue que nos embarcamos en la pequeña lancha con destino a la Bahía de los deflines. Alli pudimos divisar varios delfines dando vueltas a nuestro alrededor, en un show realmente increible y natural. Indudablemente es totalmente diferente verlos en su habitat natural, libres, que observarlos atrapados en un oceanario.
Continuando por el camino, arribamos a Cayo Coral, unas pequeñas isletas que rodean la Isla Bastimento. Era tiempo de realizar un poco de snorkeling.
La experiencia de bucear en aguas claras es inigualable ya que se pueden observar una enorme cantidad de peces coloridos, estrellas de mar y corales, entre otros. Sin duda existe una marcada biodiversidad en todo el archipiélago, por lo que por espacio de una hora disfrutamos de la posibilidad de estar en contacto con el colorido mundo marino del caribe.
Luego, regresamos a la lancha para dirigirnos a la Playa Red Frog en la Isla Bastimento. El sol asomaba tibiamente mientras caminabamos hacia este lugar. Un buen baño en el mar, un almuerzo liviano y un breve descanso tirados en la arena.
La vuelta, ya al atardecer con el mar un tanto embravecido y una fina llovizna, nos encontró cansados pero felices por un dia cargado de actividades y aventuras.
Por la noche, seria la despedida de mis amigos de Pamplona. Ellos partirían rumbo a Nicaragua mientras que yo, hasta ese momento, había decidido continuar recorriendo Panamá.

31 agosto 2009

Al centro Parte VI (Costa Rica)



Cahuita y Puerto Viejo


El transito en la frontera era fluido, por lo que no tardamos mas de una hora. Una fina llovizna caia, mientras realizabamos los tramites migratorios. Al retornar a la ruta, Aingeru cayo en una larga siesta y yo segui sus pasos.
Llegando a San Jose, el bajo en el aeropuerto para esperar a sus amigas que llegaban de España. Mientras tanto, me ocuparia de conseguir lugar en el hostel.
Descansando en un comodo sillon, evaluaba posibildades para continuar el viaje. Aingeru aun no tenia planes, pero existia la posibilidad de que continuara conmigo hacia el caribe costarricense.
Era de noche cuando, cansado, volvio al hostel con sus dos amigas. Hasta ese momento nadia sabia que viajariamos juntos viviendo veinte dias siguiendo caminos de aventura. Todo fue realizandose sobre la marcha, dandole mas sorpresa e incertidumbre.
Raquel y Txen, tambien de Pamplona, conocían a Aingeru de una ONG en la cual trabajan juntos, alla en España.
Mi plan era ir hacia el Parque Cahuita en el caribe y el de ellos igual, por lo que temprano salimos hacia la terminal. Al llegar sobre la hora no conseguimos asiento por lo que tendriamos que ir parados. Con mucho calor y cinco horas parado en el bus, habria que cargarse de paciencia.
Mientras mirabamos el paisaje y charlabamos un poco, el viaje se hacia ameno a pesar de la incomodidad. Sin embargo, a unos kilometros de la ciudad de Limon, el bus se paro. Habia una enorme cantidad de camiones frenados sin razon alguna. Desesperados por tomar aire bajamos a la ruta. El calor era insoportable, pero mientras estabamos en movimiento habia una refrescante brisa. Luego de un largo rato lentamente avanzamos unos metros.
La ciudad de Limon tiene el puerto mas importante del caribe costarricense por lo que el trafico de camiones y contenedores es incesante. Esto sumado a que la ruta tiene solo dos manos, el camino se convierte en un taponamiento constante. Sumado a ello, a unos pocos kilómetros se ubica el Moine, otro puerto importante.
Una breve parada a comer algo y continuamos hacia Cahuita, a donde llegamos dos horas después de lo previsto.
Este pequeño poblado tiene como gran atractivo el parque nacional que lleva el mismo nombre. La mayoria de las calles son de tierra y la gente vive a un ritmo cansino. Gran parte de los habitantes son descendientes de esclavos africanos, por lo que a diferencia del resto del pais, aqui predomina la gente de piel oscura. Estos, hablan castellano, pero su primera lengua es el patua, una mezcla de ingles con frances. Para una persona, no acostumbrada, como era mi caso, se hace inentendible.
El dueño de nuestro hostel, un holandés, de voz disfonica, tenia un hermoso jardin con algunos insectos y animales. Muy cuidado y limpio, valio la pena elegir ese lugar para dormir.
La mañana siguiente nos dirigimos hacia el Parque Nacional. Este se ubicaba a unos metros de la playa y en el, ademas de variada vegatacion, se podian encontrar monos, osos perezosos, iguanas y diversos tipos de cangrejos. El recorrido duro casi horas, en donde pudimos disfrutar de la naturaleza caminando a traves de ella. Luego de esta hermosa experiencia aprovechamos para darnos un baño en el calido mar caribe.
Antes de partir rumbo a Puerto Viejo, tuvimos un breve almuerzo.
A media hora de Cahuita, esta playa, se mostraba como un lugar mas turistico y movido. El cielo estaba cargado, al punto que se desato una fina llovizna, aunque esto no fue impedimento para que continuara el calor.
Caminando con la mochila en busca de un hostel, divisamos una gran cantidad de bares y restaurants por la calle principal. Tal como nos habian comentado Puerto Viejo recibia una importante cantidad de turistas, sobre todo norteamericanos, por lo que el pueblo se veia preparado para esta actividad.
Luego de buscar durante un rato, nos encontramos ante un particular alojamiento. Este hostal, con una decoración psicodelica y una particular distribución, en donde se podian ver carpas, hamacas y jardines perfectamente cuidados.
Ya acomodados, decidimos caminar por la playa, que se veia deshabitada, un tanto por el horario y otro tanto debido a que el dia no acompañaba demasiado.
Por la noche salimos a recorrer las calles en busca de unas cervezas. Se advertia movimiento de turistas, aunque no tanto como pensábamos al llegar.
A pesar de que habiamos recibido excelentes comentarios de Manzanillo y Punta Cocles, playas cercanas a Puerto Viejo, decidimos continuar hacia el sur, con destino Panama. Estabamos a unas pocas horas de viaje y valdria la pena conocer el archipielago de Bocas del Toro. Asi fue que despues de averiguar como llegar alli, emprendimos camino hacia una nueva aventura.

26 agosto 2009

Al centro Parte V (Nicaragua)



ISLA DE OMETEPE

Temprano cargue mi mochila con lo indispensable y comence a caminar cuesta abajo. El calor ya se hacia sentir y mi rumbo era indefinido, solo recorrer todo lo que se pudiera hasta el anochecer. Pasando por el infimo poblado de Bague, cruce varias personas en bicicleta y otras tantas a caballo. Al llegar a un cruce, me asome a una casa con la puerta abierta en donde podia divisar varias bicicletas. Me hice escuchar y salio un hombre al que consulte si alquilaba bicis. "Por supuesto" contesto, asi que sin dudar arregle para tenerla todo el dia.
Aquella fue la mejor decision que podria haber tomado para disfrutar de la isla, sabiendo que era domingo y casi no habria transporte. Era libre de tomarme los tiempos, de elegir los caminos, de descansar donde quisiera. Asi fue que, recordando ciertos lugares que queria visitar, comence con el Ojo de Agua.
Pedaleando por las quebradas de Ometepe me sentia feliz, despreocupado y totalmente compenetrado en las bellezas del lugar. En el fondo el volcan Maderas y a mi lado el Lago Cocibolca. No habia nada más que el ruido de mi bici. La musica la ponia en mi cabeza.
Luego de una hora y media, exhausto arribe al Ojo de Agua. Este pequeño baño de aguas termales frias, me recibio en soledad. Sin esperar un instante, aproveche la tranquilidad para relajarme dentro de sus aguas cristalinas. Luego de un rato, las familias comenzaron a ocupar mas espacios y el lugar se volvio mas bullicioso.
Era momento para subir a la bicicleta nuevamente y buscar un nuevo destino. El sol caia firme, haciendo sentir un intenso calor, sin embargo no seria impedimento para continuar.
Sin agua y muy cansado, sentia que una parada seria ideal para recuperar fuerzas. Mientras mi mente se abstraia, cruce la mirada a un costado y encontre un pequeño camino hacia la playa Santo Domingo. Alli descansaría, frente al inmenso lago.
Tirado sobre la arena apreciando la naturaleza, en una playa, totalmente solo, sin nadie a kilómetros de distancia, solo con el sonido del agua, fue otro instante de felicidad y libertad.
Hora de volver pense. Un tanto agotado, otra vez al camino. Estaba a cuarenta minutos de la finca por lo que aun quedaba un largo trecho. Con pocas fuerzas y mucha hambre llegue a mi destino. Había recorrido cuarenta kilómetros, con 35 grados durante todo un dia. Necesitaba un baño, agua y comida.
Restituido después de un largo descanso, me sente a observar el atardecer. Mientras pensaba en mi partida del dia siguiente, se desato una furiosa tormenta. Solo se escuchaba la caida del agua y los relampagos rugiendo. Pasaban las horas y no solo no paraba si no que parecia volverse mas fuerte. Eso complicaria mi salida de la isla ya que el camino para salir de la finca era de tierra.
Por la madrugada habia vuelto el sol y mis esperanzas de volver. Un poco dormido y agotado por el periplo del dia anterior tome el bus que me dejaria en el cruce de la ruta Moyogalpa-Altagracia, la unica pavimentada de Ometepe. Alli deberia esperar otro transporte que me dejaria en el embarcadero de Moyogalpa. Un par de horas mas tarde ya aguardaba la lancha con destino a Rivas. Durante la espera pude conocer dos interesantes personajes. Un argentino de Cordoba, llamado Agustin y un Italiano, Alessio, que venian viajando desde Colombia, recorriendo centroamerica. Conversamos sobre algunos destinos de interes, compartimos opiniones y consejos de viajeros.
Mientras la lancha avanzaba por el Cocibolca, pude observar en el periodico de un hombre que se habia desencadenado un golpe de estado en Honduras. Previsible, pense.
Ahí quedo descartada totalmente la travesia hacia este pais.
Ya en la terminal de buses de Rivas, un lugar desagradable, sucio y un tanto hostil, debi esperar casi tres horas hasta conseguir bus a Granada. En la espera se acercaron todo tipo de personajes. El primero un hombre que ofrecia un taxi por siete dolares para llevarme hacia Granada. Agradeci explicandole que el omnibus solo costaba un dolar, por lo que no tenia sentido. Continuo insistiendo hasta que saque de la galera mi caballito de batalla: "El dólar esta 1 a 3 con respecto al peso argentino, no soy norteamericano, ofrezcale a ellos que quizas les convenga". Ahi culmino su intento, sin antes preguntarme si viajaba con algun europeo o norteamericano al cual le pudiera ofrecer su servicio. Casi instantaneamente se aproximo otro hombre a pedirme dinero. No tenia aspecto de linyera, estaba bien alimentado y vestido. Ante mi negativa, me pidio un cigarrillo, con una ridicula excusa, “me ayuda por el frio”. Automaticamente solte una carcajada preguntandole si realmente hablaba en serio. Luego comenzo a sermonear acerca de Dios y los santos, por lo que entendí que el hombre no era un vago si no un loco. Encendio su cigarro y desaparecio. Estas cuestiones ocurren asiduamente durante un viaje con la mochila, en los cuales se acercan personajes extraños, misticos, vagabundos, hippies, vendedores, entre otros.
Otra vez dentro del “school bus”, que para ese momento parecía un sauna, emprendi mi regreso. Esta vez el viaje se hizo largo ya que realizo varias paradas en el camino, en la cual subieron y bajaron vendedores de frutas, jugos, golosinas, sumado a un guitarrista y un evangelista con su tipico sermon. Un divertido show de gente desfilando hacia arriba y hacia abajo.
Ya en Granada, debia acomodar mi mochila ya que al otro dia me esperaba el viaje hacia San Jose de Costa Rica con mi amigo Aingeru. Mas tarde, nos dirigimos hacia la La Calzada con Ricardo, el mexicano voluntario del centro social, a tomar unos mojitos. Esta calle donde se ubican los bares y restaurantes estaba plagada de turistas y nicaraguenses disfrutando de una calurosa noche.
Asi fue la despedida de los amigos conocidos en Nicaragua y de este hermoso país que tanto me había hecho disfrutar durante 10 dias. Ahora me esperaban Costa Rica y Panama antes del regreso a la Argentina.
Cinco de la mañana. Ahi nos encontrabamos esperando el Trans Nica con destino a Costa Rica, con nueve horas por viajar hasta nuestro destino. A partir de ese momento una nueva historia en el viaje comenzaría, con mas sorpresas y anecdotas.

04 agosto 2009

Al Centro Parte I (Cuba)



Otra vez en la ruta, habiendo dejado atrás mi querida argentina, tome rumbo hacia el norte del continente. Esta vez buscando el calor caribeño y algo más que ello, una experiencia hermosa para rodearme de distintas culturas y costumbres. Allí esperaba, el jugador distinto del equipo, el odiado por unos y amado por otros, el que tiene algo especial, el que deslumbra por sus paisajes, ese lugar llamado Cuba. Tierra de azúcar, selva, sierras y mares verdosos, fuertes coloniales, callejuelas y ron pero también, tierra de Fidel, del Che, de José Marti, de Silvio Rodriguez, entre otros.
La llegada fue con expectativa, con ansias de sorpresa por este oasis plagado de contradicciones. La Habana me esperaba, con su malecón atestado de jóvenes jugando, charlando y algunos otros tomando ron. El sol caía y la vista desde mi alojamiento era increíble. Marta, la señora con la cual arregle para dormir en su departamento, me recibió cordialmente y casi automáticamente comenzamos un jugoso intercambio de ideas y actualidades. De alguna forma, estaba ansioso por tener una autentica conversación con un cubano que viva la realidad diaria en su lugar de origen. No fue complicado mantener el hilo, ya que cada uno de sus comentarios era una repregunta o una exclamación. Como no sorprenderse ante algunas explicaciones, sabiendo que recibimos la información de medios que distorsionan, agrandan, difaman y falsean la realidad en pos de sus intereses comerciales.
Cuba siempre ha tenido la imagen de la oveja negra para los imperialistas norteamericanos, que en busca de la supuesta libertad y democracia destruyeron gran parte de la identidad latinoamericana. Realizando un trabajo de hormigas han conquistado Cuba de una forma mucho mas simple que atacándolos con armas. Sí, gran parte de los cubanos habla ingles y sabe tanto de los Estados Unidos como un norteamericano. Ni hablar de la cantidad de gente que huye desesperada a ese gran sueño americano. Ese espejismo vendido por los yanquis hacia los latinos es su mas astuta manera de colonizar a los hispanos. Cuba es uno de los mas afectados debido a su cercanía, sin embargo, luego detallare como se vive esta locura en los demás países centroamericanos.
Aun así, Cuba resiste, con propaganda política, con un pueblo obediente y desacostumbrado a las quejas y reclamos y sobre todo con un contundente e intrincado sistema burocrático. Probablemente con mayor debilidad que hace treinta años pero aun usando viejas herramientas que sustentan el sistema.
La ambigüedad del pueblo es lo que sorprende. Teniendo la posibilidad de alojarme en casas de familia pude reconocer una dualidad en sus ideas. Por un lado alabando el sistema de salud y educativo pero por el otro quejandose de los pobres salarios y de la imposibilidad de salir de la isla.
El Dr Victor Rodriguez, el cual me alojo en la hermosa ciudad de Cienfuegos, es cirujano de cabeza y cuello y recibe aproximadamente unos 50 dolares mensuales mas la canasta basica provista por el gobierno. La canasta se conforma por alimentos y algunos exiguos productos de limpieza e higiene, los cuales no alcanzan para una familia tipo de cuatro personas. He ahi uno de los grandes inconvenientes del sistema cubano, injusto para algunos y mas injusto para otros.
Martha, la señora que me alojo en La Habana, se quejaba por su imposibilidad de salir a recorrer el mundo. Ella, dedicada a alquilar sus habitaciones en el barrio del Vedado, parece tener un buen pasar economico. Ustedes diran, para que quiere un buen pasar si
es un sistema socialista. Yo les contestare que solo le sirve para conseguir los productos de higiene y limpieza que no alcanzan con la canasta y que clandestinamente se puede
conseguir pagando unos cuantos CUC (Peso Cubano Convertible o La moneda turistica Cubana). Lo demás lo ahorra, no sabria decirles con que finalidad, ya que esa desesperación por el consumo masivo no existe, sumado a que no pueden viajar ni comprar propiedades. De hecho, son escasos los productos de calidad con los que puede contar un cubano.
Ese país de las dualidades entre lo que dice ser y lo que la gente quiere tambien se refleja en otros aspectos. Por ejemplo, una enorme diferencia entre el interior del pais y la capital. El cubano del interior es mas cortes, mas hospitalario y entregado a la charla. Además de estar menos acostumbrados al turismo, su estilo de vida es mas tranquilo, mas pueblerino.
Otra extraña contradicción existe con el sistema monetario. Antes había mencionado a los CUC. Bueno, esta moneda es con la que debe pagar un turista por los servicios y productos que consume. Sin embargo los cubanos utilizan esta moneda que reciben de los turistas pero su sueldo lo obtienen en peso moneda nacional. Cual es la diferencia? El peso moneda nacional tiene una diferencia de 25 a 1 con los CUC. Entonces, ahora podrán entender la desesperación por conseguir ese Oro llamado CUC. Sí, increíble, pero es evidente que el sistema financiero cubano estallara en algun momento si continuan generando esa locura en la gente.
Sumado a este inconveniente, la economía sufre por la falta de ingresos. Solo el turismo y la venta del niquel ofrecen una buena fuente para las arcas del gobierno. Los restantes productos como el azúcar o la fruta son para consumo interno, teniendo que importar una enorme cantidad de insumos desde Europa y America del Sur. La débil economía cubana pende de un hilo, no solo por la compra de productos industrializados, si no por serias falencias en cuestiones energéticas. Esa es la Cuba que choca, que colisiona en todo momento, pero también existe la Cuba hermosa, simple, comoda, ordenada y respetuosa. Calles limpias y seguras mas un tráfico llevadero hacen a La Habana un lugar simple para recorrer. Eso sumado a la mixtura de estilos coloniales, franceses y constructivista tipo sovietico en las construcciones la transforman en un lugar que no puede dejar de transitarse.
Mas alla de este conciso analisis, en la isla se sigue percibiendo cierta magia que la hace un lugar unico, siempre y cuando se vaya en plan de vivir algo de su realidad. Saber que alli se gesto una de las pocas revoluciones socialistas triunfantes en el continente suma otro punto de atraccion. La historia viva de una batalla librada hace cincuenta años por jovenes idealistas, campesinos y extranjeros que con poco marcaron a fuego la historia de un pais.
En cuanto a su geografia y las ciudades que tuve la posibilidad de recorrer no hay mas que palabras de admiracion por tan bellos paisajes. Desde La Habana a Cienfuegos se transita por la autopista que recorre la isla de oeste a este, hasta la ciudad de Santiago, en el extremo oriental. En el centro del territorio se admira el sector agricultor trabajando con la caña de azucar y la ganaderia, en una zona de selva baja. Alli donde se comenzo a gestar la revolucion con el apoyo campesino es donde se producen los alimentos que consumen los cubanos. Luego acercandome a la costa pude divisar las hermosas playas tipicas de arena blanca y fina, palmeras y mar de color turquesa.
Cienfuegos

Mi segunda parada en la costera ciudad de Cienfuegos fue un acierto. Pintoresca ciudad asentada sobre la bahia que lleva el nombre de la ciudad, con construcciones coloniales y un largo malecon que recorre gran parte de la bahia. Alli pude saborear el asfixiante calor caribeño que se hace presente durante gran parte del dia. Sin embargo el clima no me impidio caminar de un lado a otro con mi camara de fotos, observando los rostros, percibiendo el ambiente y los movimentos de los cienfuegueros.
Luego de recorrer durante algunas horas fui en busca de un baño refrescante. Caminando por el malecon llegue hasta la punta de la bahia, donde se encuentran algunos costosos hoteles y un pequeño puesto de comida con una caseta
estrategicamente ubicada para admirar el paisaje. Alli decidi aprovechar un momento de descanso y relax en pleno mar caribe.
A la vuelta decidi tomar un bus, por lo que aguarde bajo la sombra, sin antes dejar de consultar el recorrido a unos jovenes que estaban en la misma situacion. Resulto ser que estos eran estudiantes universitarios cubanos, de distintas localidades, que estaban participando en una congreso de arte, literatura y musica. Uno estudiante de psicologia, otro de medicina y el ultimo profesorado de lengua inglesa. Sin saber cual era el valor del boleto, los muchachos pagaron mi ticket, sin dejar que yo consultara. Comentaron que al finalizar el congreso habria una fiesta a la cual me invitaron a participar. Agradeci, pero al dia siguiente partia hacia Trinidad, por lo que seria imposible. Al llegar al centro, donde se encuentra el prolijo y adornado Parque Jose Marti, baje del bus no sin antes saludar a los estudiantes.
Una rica cena preparada por la mujer del Dr. Victor, que luego se presto a una corta pero interesante charla, fue excusa para descansar con el estomago lleno luego de un dia agotador. Al dia siguiente, preparando la partida hacia Trinidad, la familia me ofrecio folletos de ciudades cubanas, mapas y recomendaciones de alojamiento de familia en Trinidad y Santa Clara.
Trinidad

Saciado de hospitalidad deje Cienfuegos para dirigirme al pequeño pueblo de Trinidad, a aproximadamente una hora de viaje. Patrimonio cultural de la Humanidad, con angostas calles de adoquin y con algo de pendiente, este pintoresco pueblo vive exclusivamente del turismo. Plagado de familias que ofrecen rentar habitaciones, restaurantes y bares preparados para el foraneo. Sin embargo los precios no son accesibles para un sudamericano comun, ya que al recibir europeos y yanquis estos se acomodan a las posibilidades de ellos.
A unos 15km y sobre una estrecha peninsula se encuentra Playa Ancon. Pintoresca, comoda y sobre todo, poco concurrida. Ideal para descansar, disfrutar del calmo oceano y apreciar la hermosa vista. Luego de encontrar la sombra de una palmera decidí acomodarme para un escueto almuerzo. Una breve caminata para reconocer el terreno y un extenso baño en el calido oceano para continuar con un dia de descanso.
La sensación de bañarme en ese mar tan perfecto, fino, colorido, como una pequeña plancha de papel azul verdoso fue de tranquilidad, de alegria y regocijo. Vale la pena el esfuerzo, ganarse la posibilidad de estar en ese instante disfrutando sin pensar en nada, como si el tiempo se estancara por algunos minutos. Si hay algo que se acerca a la libertad seria aquella sensacion. Esos son los momentos en los que no existe mas nada que pedir, solo estar ahi, formando parte del paisaje.
Luego de mi dia playero, me dirigí a Trinidad a realizar un breve paseo por la ciudad. El sol caia pero el calor continuaba. El pequeño pueblo de calles empedradas mostraba un mayor movimiento con el crepúsculo. Los vecinos en las calles, los niños jugando y varios turistas revoloteando. Pequeñas casas coloniales pintadas con colores chillones le daban un color particular a la escenografía Triniteña.
La Habana

Al dia siguiente partí a La Habana nuevamente, ya que habían quedado pendientes algunos museos y zonas por recorrer. Otra vez a lo de mi amiga Martha, que me recibía con los brazos abiertos y un delicioso licuado de Mango, justo para el calor que traia del viaje desde Trinidad.
Decidi tomar un bus para llegar a la Habana vieja, centro original de la capital, plagado de antiguas construcciones francesas y españoles de principios de siglo XX. Los buses publicos son rapidos pero se viaja cual ganado que va al matadero; básicamente, nada distinto a como se viaja en cualquier capital latinoamericana. En unos instantes estaba alli, caminando por las callejuelas plagadas de turistas con camaras fotograficas. Mientras observaba, un hombre, de unos veintitantos años, moreno y petiso se me acerco. Pensando que vendria a venderme cigarros, lo que todo cubano ofrece al turista, prepare una salida diplomatica; sin embargo al enterarse que era argentino cambio su discurso. Me pidio por favor si podria enviar una carta a un hermano suyo que vive en Argentina, ya que el correo cubano no es confiable. En un principio parecia ello, pero luego ante mi respuesta positiva cambio su ofrecimiento y comenzo con su tecnica de venta. Confundido, le agradeci y segui camino.
La ciudad vieja es tal cual fue cuando se construyo, ya que no existe ningun tipo de reforma arquitectonica. Nada restaurado ni modificado, lo deteriorado quedo tal cual estaba, como un envejecimiento normal, sin cirugias. A pesar del insoportable calor y mi busqueda constante de sombra, pude recorrer gran parte de la zona, pasando por el Capitolio, la famosa Bodeguita del Medio, el Hotel Dos Mundos, entre otros lugares atractivos.
La vuelta fue por el Malecon con el sol cayendo sobre el mar Caribe y una leve brisa acariciandome suavemente, tan necesaria despues de un agobiante dia.
Ultimo dia en La Habana y otra jornada de paseos. Me dirigí hacia la Plaza de la Revolucion. Alli, circundada por una ancha avenida se encuentra la plaza, donde descansa el monumento a Jose Marti, filosofo y poeta cubano, precursor revolucionario en la Isla, fundador del Partido Revolucionario Cubano. Enfrente, cruzando una avenida se divisa la famosa figura del Che Guevara, con la conocida y tristemente usada, en remeras de estupidos jovenes, frase "hasta la victoria siempre". En algunos metros cuadrados se pueden ver las raices de la actualidad cubana y su historia revolucionaria. Dos de sus estandartes, en épocas diferentes separados por un trozo de asfalto.
Antes de irme decidi realizar una breve estadia en la famosa playa turistica de Varadero. Increible, paradisiaca pero ajena al resto del pais. El turismo la ha convertido en una playa cualquiera del caribe, en donde se encuentran mayores facilidades y comodidades para los foraneos. Asi todo, el terreno es sacado de una pintura, inimaginable belleza marina, con palmeras, arenas suaves y un sol radiante durante todo el dia.
Finalmente llego el momento de la partida despues de una intensa semana de caminos recorridos. Con ello cargue una experiencia unica e irrepetible. Son momentos en la vida en que los oidos estan abiertos, los ojos atentos y los sentidos dispuestos; son etapas en las que se debe absorber conocimientos, aprender sobre otras culturas y realidades entendiendo que cada historia conlleva una realidad. Esa que nos debe enseñar que todos somos distintos y que de todos se pueden adquirir cuestiones positivas para luego aplicar en la vida personal.
Asi me fui de la hermosa isla Cubana hacia Costa Rica, feliz y sabiendo que retornaría en algún momento de mi vida.