31 agosto 2009

Al centro Parte VI (Costa Rica)



Cahuita y Puerto Viejo


El transito en la frontera era fluido, por lo que no tardamos mas de una hora. Una fina llovizna caia, mientras realizabamos los tramites migratorios. Al retornar a la ruta, Aingeru cayo en una larga siesta y yo segui sus pasos.
Llegando a San Jose, el bajo en el aeropuerto para esperar a sus amigas que llegaban de España. Mientras tanto, me ocuparia de conseguir lugar en el hostel.
Descansando en un comodo sillon, evaluaba posibildades para continuar el viaje. Aingeru aun no tenia planes, pero existia la posibilidad de que continuara conmigo hacia el caribe costarricense.
Era de noche cuando, cansado, volvio al hostel con sus dos amigas. Hasta ese momento nadia sabia que viajariamos juntos viviendo veinte dias siguiendo caminos de aventura. Todo fue realizandose sobre la marcha, dandole mas sorpresa e incertidumbre.
Raquel y Txen, tambien de Pamplona, conocían a Aingeru de una ONG en la cual trabajan juntos, alla en España.
Mi plan era ir hacia el Parque Cahuita en el caribe y el de ellos igual, por lo que temprano salimos hacia la terminal. Al llegar sobre la hora no conseguimos asiento por lo que tendriamos que ir parados. Con mucho calor y cinco horas parado en el bus, habria que cargarse de paciencia.
Mientras mirabamos el paisaje y charlabamos un poco, el viaje se hacia ameno a pesar de la incomodidad. Sin embargo, a unos kilometros de la ciudad de Limon, el bus se paro. Habia una enorme cantidad de camiones frenados sin razon alguna. Desesperados por tomar aire bajamos a la ruta. El calor era insoportable, pero mientras estabamos en movimiento habia una refrescante brisa. Luego de un largo rato lentamente avanzamos unos metros.
La ciudad de Limon tiene el puerto mas importante del caribe costarricense por lo que el trafico de camiones y contenedores es incesante. Esto sumado a que la ruta tiene solo dos manos, el camino se convierte en un taponamiento constante. Sumado a ello, a unos pocos kilómetros se ubica el Moine, otro puerto importante.
Una breve parada a comer algo y continuamos hacia Cahuita, a donde llegamos dos horas después de lo previsto.
Este pequeño poblado tiene como gran atractivo el parque nacional que lleva el mismo nombre. La mayoria de las calles son de tierra y la gente vive a un ritmo cansino. Gran parte de los habitantes son descendientes de esclavos africanos, por lo que a diferencia del resto del pais, aqui predomina la gente de piel oscura. Estos, hablan castellano, pero su primera lengua es el patua, una mezcla de ingles con frances. Para una persona, no acostumbrada, como era mi caso, se hace inentendible.
El dueño de nuestro hostel, un holandés, de voz disfonica, tenia un hermoso jardin con algunos insectos y animales. Muy cuidado y limpio, valio la pena elegir ese lugar para dormir.
La mañana siguiente nos dirigimos hacia el Parque Nacional. Este se ubicaba a unos metros de la playa y en el, ademas de variada vegatacion, se podian encontrar monos, osos perezosos, iguanas y diversos tipos de cangrejos. El recorrido duro casi horas, en donde pudimos disfrutar de la naturaleza caminando a traves de ella. Luego de esta hermosa experiencia aprovechamos para darnos un baño en el calido mar caribe.
Antes de partir rumbo a Puerto Viejo, tuvimos un breve almuerzo.
A media hora de Cahuita, esta playa, se mostraba como un lugar mas turistico y movido. El cielo estaba cargado, al punto que se desato una fina llovizna, aunque esto no fue impedimento para que continuara el calor.
Caminando con la mochila en busca de un hostel, divisamos una gran cantidad de bares y restaurants por la calle principal. Tal como nos habian comentado Puerto Viejo recibia una importante cantidad de turistas, sobre todo norteamericanos, por lo que el pueblo se veia preparado para esta actividad.
Luego de buscar durante un rato, nos encontramos ante un particular alojamiento. Este hostal, con una decoración psicodelica y una particular distribución, en donde se podian ver carpas, hamacas y jardines perfectamente cuidados.
Ya acomodados, decidimos caminar por la playa, que se veia deshabitada, un tanto por el horario y otro tanto debido a que el dia no acompañaba demasiado.
Por la noche salimos a recorrer las calles en busca de unas cervezas. Se advertia movimiento de turistas, aunque no tanto como pensábamos al llegar.
A pesar de que habiamos recibido excelentes comentarios de Manzanillo y Punta Cocles, playas cercanas a Puerto Viejo, decidimos continuar hacia el sur, con destino Panama. Estabamos a unas pocas horas de viaje y valdria la pena conocer el archipielago de Bocas del Toro. Asi fue que despues de averiguar como llegar alli, emprendimos camino hacia una nueva aventura.

26 agosto 2009

Al centro Parte V (Nicaragua)



ISLA DE OMETEPE

Temprano cargue mi mochila con lo indispensable y comence a caminar cuesta abajo. El calor ya se hacia sentir y mi rumbo era indefinido, solo recorrer todo lo que se pudiera hasta el anochecer. Pasando por el infimo poblado de Bague, cruce varias personas en bicicleta y otras tantas a caballo. Al llegar a un cruce, me asome a una casa con la puerta abierta en donde podia divisar varias bicicletas. Me hice escuchar y salio un hombre al que consulte si alquilaba bicis. "Por supuesto" contesto, asi que sin dudar arregle para tenerla todo el dia.
Aquella fue la mejor decision que podria haber tomado para disfrutar de la isla, sabiendo que era domingo y casi no habria transporte. Era libre de tomarme los tiempos, de elegir los caminos, de descansar donde quisiera. Asi fue que, recordando ciertos lugares que queria visitar, comence con el Ojo de Agua.
Pedaleando por las quebradas de Ometepe me sentia feliz, despreocupado y totalmente compenetrado en las bellezas del lugar. En el fondo el volcan Maderas y a mi lado el Lago Cocibolca. No habia nada más que el ruido de mi bici. La musica la ponia en mi cabeza.
Luego de una hora y media, exhausto arribe al Ojo de Agua. Este pequeño baño de aguas termales frias, me recibio en soledad. Sin esperar un instante, aproveche la tranquilidad para relajarme dentro de sus aguas cristalinas. Luego de un rato, las familias comenzaron a ocupar mas espacios y el lugar se volvio mas bullicioso.
Era momento para subir a la bicicleta nuevamente y buscar un nuevo destino. El sol caia firme, haciendo sentir un intenso calor, sin embargo no seria impedimento para continuar.
Sin agua y muy cansado, sentia que una parada seria ideal para recuperar fuerzas. Mientras mi mente se abstraia, cruce la mirada a un costado y encontre un pequeño camino hacia la playa Santo Domingo. Alli descansaría, frente al inmenso lago.
Tirado sobre la arena apreciando la naturaleza, en una playa, totalmente solo, sin nadie a kilómetros de distancia, solo con el sonido del agua, fue otro instante de felicidad y libertad.
Hora de volver pense. Un tanto agotado, otra vez al camino. Estaba a cuarenta minutos de la finca por lo que aun quedaba un largo trecho. Con pocas fuerzas y mucha hambre llegue a mi destino. Había recorrido cuarenta kilómetros, con 35 grados durante todo un dia. Necesitaba un baño, agua y comida.
Restituido después de un largo descanso, me sente a observar el atardecer. Mientras pensaba en mi partida del dia siguiente, se desato una furiosa tormenta. Solo se escuchaba la caida del agua y los relampagos rugiendo. Pasaban las horas y no solo no paraba si no que parecia volverse mas fuerte. Eso complicaria mi salida de la isla ya que el camino para salir de la finca era de tierra.
Por la madrugada habia vuelto el sol y mis esperanzas de volver. Un poco dormido y agotado por el periplo del dia anterior tome el bus que me dejaria en el cruce de la ruta Moyogalpa-Altagracia, la unica pavimentada de Ometepe. Alli deberia esperar otro transporte que me dejaria en el embarcadero de Moyogalpa. Un par de horas mas tarde ya aguardaba la lancha con destino a Rivas. Durante la espera pude conocer dos interesantes personajes. Un argentino de Cordoba, llamado Agustin y un Italiano, Alessio, que venian viajando desde Colombia, recorriendo centroamerica. Conversamos sobre algunos destinos de interes, compartimos opiniones y consejos de viajeros.
Mientras la lancha avanzaba por el Cocibolca, pude observar en el periodico de un hombre que se habia desencadenado un golpe de estado en Honduras. Previsible, pense.
Ahí quedo descartada totalmente la travesia hacia este pais.
Ya en la terminal de buses de Rivas, un lugar desagradable, sucio y un tanto hostil, debi esperar casi tres horas hasta conseguir bus a Granada. En la espera se acercaron todo tipo de personajes. El primero un hombre que ofrecia un taxi por siete dolares para llevarme hacia Granada. Agradeci explicandole que el omnibus solo costaba un dolar, por lo que no tenia sentido. Continuo insistiendo hasta que saque de la galera mi caballito de batalla: "El dólar esta 1 a 3 con respecto al peso argentino, no soy norteamericano, ofrezcale a ellos que quizas les convenga". Ahi culmino su intento, sin antes preguntarme si viajaba con algun europeo o norteamericano al cual le pudiera ofrecer su servicio. Casi instantaneamente se aproximo otro hombre a pedirme dinero. No tenia aspecto de linyera, estaba bien alimentado y vestido. Ante mi negativa, me pidio un cigarrillo, con una ridicula excusa, “me ayuda por el frio”. Automaticamente solte una carcajada preguntandole si realmente hablaba en serio. Luego comenzo a sermonear acerca de Dios y los santos, por lo que entendí que el hombre no era un vago si no un loco. Encendio su cigarro y desaparecio. Estas cuestiones ocurren asiduamente durante un viaje con la mochila, en los cuales se acercan personajes extraños, misticos, vagabundos, hippies, vendedores, entre otros.
Otra vez dentro del “school bus”, que para ese momento parecía un sauna, emprendi mi regreso. Esta vez el viaje se hizo largo ya que realizo varias paradas en el camino, en la cual subieron y bajaron vendedores de frutas, jugos, golosinas, sumado a un guitarrista y un evangelista con su tipico sermon. Un divertido show de gente desfilando hacia arriba y hacia abajo.
Ya en Granada, debia acomodar mi mochila ya que al otro dia me esperaba el viaje hacia San Jose de Costa Rica con mi amigo Aingeru. Mas tarde, nos dirigimos hacia la La Calzada con Ricardo, el mexicano voluntario del centro social, a tomar unos mojitos. Esta calle donde se ubican los bares y restaurantes estaba plagada de turistas y nicaraguenses disfrutando de una calurosa noche.
Asi fue la despedida de los amigos conocidos en Nicaragua y de este hermoso país que tanto me había hecho disfrutar durante 10 dias. Ahora me esperaban Costa Rica y Panama antes del regreso a la Argentina.
Cinco de la mañana. Ahi nos encontrabamos esperando el Trans Nica con destino a Costa Rica, con nueve horas por viajar hasta nuestro destino. A partir de ese momento una nueva historia en el viaje comenzaría, con mas sorpresas y anecdotas.

22 agosto 2009

Al centro Parte IV (Nicaragua)



Pensando en opciones para continuar con el viaje, en un principio existia la idea de ir a Honduras, pasando antes por la Isla de Ometepe en Nicaragua. Luego con el clima candente que se vivia en Honduras, automaticamente quedo descartado. Asi fue que comence a organizar mi partida hacia Ometepe el dia jueves. Sin embargo, un rato despues de haber tomado la decision, Aingeru, mi amigo vasco, me invito a una comida en su casa junto con otros voluntarios y amigos nicaraguenses. Esta seria el viernes pero yo partia el jueves. Sin pensarlo demasiado aplace la salidad hasta el dia sabado.
Teniendo en cuenta la cuestion hondureña y el cambio de fechas para Ometepe, adelante mi visita al caribe costarricense y panameño. Otra vez sorprendentemente Aingeru me comento que tendria que ir a San Jose para renovar su visa y ademas ya que dos amigas vendrian de España. Su salida era el martes por lo que me ofrecio viajar con el. Sin dudarlo, teniendo en cuenta que era un viaje largo, acepte. Asi fue que mis planes comenzaron a sufrir variaciones inesperadas.
Luego de algunos dias en Granada, lentamente me adaptaba al agobiante calor, la humedad y los pequeños mosquitos. Habia entendido que el mediodia era un periodo muerto en el que habia que tomar la famosa "siesta santiagueña".
Por la noche nos reunimos en casa de Aingeru. Alejada del centro, era espaciosa y comoda, suficiente para disfrutar de un grato momento con musica entre charlas y cervezas.
Sabado por la mañana. Acomode mi pequeña mochila, ya que gran parte de mi equipaje permaneceria en Granada debido a que tendria que volver para tomar el bus a Costa Rica. Caminando por el atestado mercado, llegue hasta la estacion de servicio en donde salian los buses. Rapidamente tome un lugar, en el tipico "school bus" norteamericano de color amarillo. El viaje duro apenas dos horas, en las que subieron una infinidad de vendedores ambulantes a ofrecer todo tipo de productos.
Al llegar a Rivas el calor era sofocante pero afortunadamente al bajar, pude conectar con una combi que me llevaria hasta el embarcadero.
Alli debi esperar una hora hasta que la primera lancha se internara en el Cocibolca con destino a Ometepe. El lago estaba calmo a pesar de algunas rafagas de viento.
Al subir a la pequeña lancha, pude relajarme y disfrutar de un magico paisaje. La direccion era en linea recta por lo que durante la hora que duro el viaje pude apreciar los hermosos volcanes de la isla. El Concepción imponente, con mas porte y algunas nubes en su cima; el Maderas mas pequeño y achatado.
Gracias a los consejos de mis amigos españoles, decidi ir hacia Merida, al sur de la Isla. El pequeño pueblo de Moyogalpa fue mi puerta de entrada a Ometepe. Antes de partir, aproveche a sentarme en una pequeña plazoleta a tomar agua, fumar un cigarro y comer alguna fruta. Bajo la sombra de un arbol deleite un instante de relajamiento. Aun asi, me sentia observado por los locales que desde las veredas miraban discretamente. Esta situación no genero mi asombro, ya que en cualquier pueblo se dan estas situaciones.
Al rato aparecio un hombre, de unos cincuenta años, moreno, con una gorra y una remera blanca. Decia ser sandinista y su primera pregunta fue de que pais era. Al explicarle que era Argentino, me dijo "ahh de un pais revolucionario". Sabiendo que no era tal cosa, le deje continuar con sus historias. Asi fue que continuo describiendo la realidad nicaragüense y mas concretamente de la isla. Se definio como Sandinista, defendio a Ortega (el actual presidente Nicaragüense, sandinista, por supuesto) y explico la ayuda que les propiciaban los sandinistas regalandoles ganado para su producción. En todo momento, decidi callar y escuchar atentamente sus comentarios. El hombre estaba convencido de su ideologia y parecia llevar al sandinismo dentro suyo.
Vale aclarar que el sandinismo es un movimiento revolucionario, que hace honor a Augusto Cesar Sandino, heroe nicaragüense que lucho contra el dominio norteamericano a principios del siglo XX. Con escasos recursos y hombres logro derrotar parcialmente a los yanquis. Tiempo despues y ante la dominacion del dictador Anasatasio "tacho" Somoza, un grupo de revolucionarios comenzaron la batalla para derrotar al tirano. Asi, luego de algunos meses, en julio del 79, se alzaron con el poder en la capital, Managua. A pesar de ser un grupo revolucionario, no se perpetuaron en el poder como lo hizo Castro en Cuba y luego de algunos años llamaron a elecciones. Tampoco lucharon contra la iglesia o los medios de comunicacion.
Luego de aquella charla, era momento de tomar un bus hacia Merida. Consultando a los pobladores, ninguno supo darme información concreta sobre los horarios. Paso una hora y seguia sentado esperando, cansado, con deseos de llegar. En poco tiempo se haria de noche por lo que era imperioso conseguir alojamiento, sea donde fuere.
Finalmente llego el bus. Sin pensarlo tomaria ese, sin importar su recorrido. El choffer me explico que no iba hacia Merida, pero me dejaria en un cruce donde caminando algunos kilometros podria llegar. No era la mejor opcion, pero por el momento la unica.
Ya en camino, un campesino se sento al lado mio y comenzo a hablar. Explicandome que era de Santo Domingo, un poblado al sur de Moyogalpa, siguio narrando sobre su vida. Mientras hablaba, recorde que unos norteamericanos me habian hablado de una hermosa finca en Ometepe, llamada Magdalena. Aprovechando las ganas de hablar del campesino, consulte si el bus me dejaria cerca de aquel lugar. "Por supuesto, este bus termina su recorrido en Bague, donde esta la finca" explico. La suerte estaba de mi lado.
Lentamente caía el sol por detrás del Volcan Maderas cuando por un pequeño y empinado sendero caminaba hacia la finca. Casi a oscuras y agotado llegue a la recepcion deseando que hubiera lugar; ya no volveria a caminar un kilometro a oscuras hacia el pueblo. Otra vez mi fortuna, habia lugar de sobra por lo que no hubo inconvenientes.
Luego de acomodar mis pocas pertenencias me dirigí al restaurant, que tambien hacia las veces como estar o lugar común. Ocupe una mesa, pedí una cerveza y mientras empezaba a escribir se acerco un hombre.
Este señor, moreno, con algunos dientes de plata y una gorra blanca, primero ofreció sus servicios de guia para escalar el volcan Maderas. Agradecí su ofrecimiento y luego de eso nos internamos en una larga charla. Tal como explicaba, originariamente la finca era de unos burgueses nicaragüenses, que luego la vendieron, hasta que los sandinistas decidieron repartir las tierras entre los campesinos. A partir de alli la finca funcionaba como cooperativa en la cual en un principio eran 40 familias, que luego pasaron a ser 18. Ellos mismos explotaban la finca como alojamiento para turistas y todas las ganancias eran repartidas. Sumado a ello estaban las ganancias de los cafetales.
Además de tener el lugar ordenado y limpio, se podia apreciar un parque cuidado con flores coloridas.
Escuchando y escuchando al hombre, pude comprender el tipo de vida que llevaba. Sus manos curtidas del trabajo pero su fuerza y su ilusión intacta. Con alegria explicaba que estaba construyendo su pequeña casa cerca de la finca y que en unos meses finalizaría. Al rato, estrecho mi mano y siguio su camino.
Continue con mi escritura disfrutando de una rica cerveza, escuchando la naturaleza y las estrellas que parecían pegadas a un inmenso cielo azul.
En ese exacto momento salieron estas palabras:
“Cuando se decide largar a explorar otros espacios de nuestro mundo, una indefinida cantidad de diversas experiencias pueden suceder. Nuestra mente debe estar dispuesta a captar todas las vibraciones que existan en el camino. Es a través de ese recorrido plagado de nuevos paisajes, colores y personas, en donde vamos aprendiendo a conocernos, a explorarnos hasta el fondo de nuestro ser. Entonces reconocemos lo poco que sabemos de nosotros mismos y lo poco que buscamos encontrarnos. Por eso con cada camino que se transita existe un aprendizaje, algo con que cultivar el espiritu.
Aun asi, no solo es una búsqueda interior, es una interacción con el mundo que nos rodea, con la naturaleza, con el despertar en lugares alejados, bajo cielos desconocidos”. (Escrito el 27 de junio en la Isla de Ometepe, Nicaragua)

17 agosto 2009

Al centro Parte III (Nicaragua)




GRANADA


El sol apenas asomaba cuando el bus comenzo a rodar por la panamericana rumbo a Nicaragua. Seria un largo viaje hasta Granada por lo que cargarse de paciencia tendria que ser indispensable. El paisaje, de un verde intenso, con algunas quebradas y arboles de mediana altura. La ruta, la conexion mas importante entre los paises centroamericanos, tenia una transito movido, con una gran cantidad de camiones y buses circulando en ambas direcciones.
Pasado el mediodia llegabamos a Peñas Blancas, frontera entre Costa Rica y Nicaragua. Igual que cualquier frontera terrestre se deben tomar ciertos recaudos mientras se realizan los tramites ya que generalmente estas areas son “tierra de nadie”. Esto sumado a que hay un enorme transito de nicaragüenses que ingresan a trabajar a Costa Rica en la construccion o en el campo; similar a la inmigración boliviana hacia Argentina. Basicamente los nicas hacen lo que los ticos no quieren hacer o sea ensuciarse las manos.
Luego de dos horas estaba subiendo nuevamente al bus pero ahora en tierras sandinistas. Luego de unos kilómetros, podía observar por la ventanilla el hermoso Lago Cocibolca (Lago de Nicaragua para los libros de geografía, para mi Cocibolca). Se veia inmenso, con aguas de azul oscuro y bastante embravecido. A lo lejos la fabulosa Isla de Ometepe, con sus dos volcanes imponentes pintando un hermoso cuadro de colores.
El viaje se hizo corto mientras miraba el paisaje escuchando musica, por lo que podria haber seguido sentado alli disfrutando de tan hermosas vistas por horas.
Con un agobiante calor y una pesada humedad arribe a Granada.
Esta es una de las ciudades mas importantes del pais, luego de Managua y Leon. Las construcciones son tipicamente coloniales españolas, sobre todo en la zona centrica. Tal cual diseñaban los colonizadores, en el centro se ubica una plaza y a uno de sus lados la catedral, en este caso con una alta cupula amarilla que contrasta con la poca altura de las demas construcciones aledañas.
A pesar de lo pintoresco, las calles se veian muy sucias y el transito totalmente desorganizado, en este caso debido a la falta de semaforos.
Saliendo de cuestiones infraestructurales lo que mas percibia eran las graves falencias en el area social. Una creciente pobreza ataca a Nicaragua y se puede visualizar en las calles, con niños pidiendo, hombres borrachos tirados en las veredas, madres con pequeños chiquitos malnutridos y tantas otras cuestiones. Sin embargo, los problemas arrancan desde el fondo y hay otros inconvenientes que hacen a Nicaragua "un pais de pobres" y no un pais pobre, frase repetida por un amigo nicaraguense durante una charla en Granada.
Luego de una caminata por el centro historico con el sol cayendo por detras del lago, volvi al hostel. Ahi mates de por medio conoci a Ricardo, un artesano mexicano que estaba trabajando en un voluntariado. Resulto ser que el dueño del hostel, un valenciano, manejaba un centro social de ayuda a chicos con discapacidad entre otras acciones. Asi fue que comenzamos una larga charla acerca de su trabajo en el centro social, mi viaje, la realidad nicaragüense y otras tantas cuestiones. Mas tarde se unio a nosotros, Antonio, el creador de la ONG. A partir de alli y hasta altas horas de la madrugada conversamos sobre los políticos latinoamericanos, la conquista española y la pobreza en nicaragua, entre otras cuestiones. Luego de intercambiar diversas opiniones, Antonio saco su laptop y comenzó a mostrarme videos y fotografías del trabajo que realizan en la organización. No solo fue eso, si no que de repente me vi con un hermoso regalo en mi mano: un calendario hecho con fotografías de los niños.
Increible, pero a partir de ese momento mi viaje se transformo, todo lo que tenia pensado empezo a cambiar de rumbo, todo lo que habia planeado se modifico radicalmente. A partir de alli, seria otra aventura, como si lo anterior hubiera formado parte de otro viaje, en otra epoca. Un nuevo libro se abría. Sin quererlo, sin buscarlo, los dias siguientes y hasta mi ultimo dia en centroamerica seria un cumulo de hermosas sorpresas.
Me fui a dormir anonadado, perplejo, por la voluntad, la actitud de esta gente que se dedica a ayudar a los más necesitados y marginados sin pedir nada a cambio.
Son estas cuestiones la que hacen reflexionar sobre cuanto nos quejamos por nuestra realidad sin comprender que hay otras personas que viven una mas triste. No solo eso, si no la fuerza que tienen para afrontar los duros inconvenientes con los que conviven dia a dia. Sin embargo, tambien hay gente como la que pude empezar a conocer mis primeros dias en Granada. Personas que en sus paises tienen una vida comoda pero deciden dejarlo todo para ayudar a los que menos tienen. Asi, sin nada, cruzar el oceano para levantar paredes, enseñar a leer, hacer reir o simplemente escuchar. Son esos anonimos que lo hacen por amor al arte, simplemente y que jamas seran reconocidos o conocidos mas que por esas personas que ayudaron. Aunque es claro que no necesitan nada de todo ello, solo les alcanza con tender la mano.
Al dia siguiente decidí caminar hacia el Lago por la calle La Calzada, en donde se ubican gran parte de los restaurantes y bares turísticos. La callecita de piedra parecia haber sido reacondicionada poco tiempo atras, reforzando su atractivo para que los turistas puedan disfrutar de una caminata.
Llegado el mediodia, el calor era insoportable, por lo que seria un buen momento para descansar. Bajo un arbol de la plaza y junto con una botella de agua me sente a disfrutar del movimiento citadino. Los tipicos turistas "yanquis" con sus caras blancuzcas, sus enormes camaras de foto y su ropa de color caqui, los niños con sus uniformes escolares, los vendedores ambulantes con sus jugos de fruta o sus golosinas; eran algunos de los personajes que pude divisar.
Un breve almuerzo y volver al hostel para recargar energias. Este era de un estilo colonial, con un patio interno y galerias alrededor. Habia sido restaurado y transformado para su actual funcion hotelera. Ademas tenia unas hermosas hamacas, las cuales eran fabricadas por los chicos de la ONG, en donde se podia tomar un comodo descanso.
Echado en una de las hamacas, fumando un cigarro, pude conocer a otro interesante personaje. Aingeru, vasco por elección, pamplonés de nacimiento, era otro de los voluntarios del centro social. Una breve charla me basto para darme cuenta del tipo de persona con la que hablaba. Enorme corazon y sobre todo una fuerte vocación por la solidaridad. Ese fue otro momento importante del viaje, ya que a partir de conocer a Aingeru, también surgirian modificaciones en el trayecto que tenia en mente.
La visita al volcan Mombacho, a unos pocos kilometros de Granada fue una divertida excursion que comenzo temprano por la mañana. En la cumbre del volcan se podia divisar uno de los crateres inactivos plagado de arboles achaparrados. La vista aerea de la ciudad y el lago ya hacia valer la pena el esfuerzo.
La caminata rodeando la montaña seria de cuatro horas por un angosto sendero, pasando por bosques enanos y divisando los otros crateres.
Extenuado regrese al hostel, pensando que ese habia sido mi ultimo dia en Granada, pero horas mas tarde todo cambiaria.